Cuando una familia recibe un diagnóstico de TDAH, TEA, dislexia, altas capacidades u otra condición del neurodesarrollo, suele surgir una pregunta: ¿qué profesional necesita ahora mi hijo o mi hija?

No existe una única respuesta. Compartir un diagnóstico no significa tener las mismas necesidades. Los apoyos deben decidirse atendiendo a las fortalezas, dificultades, barreras y circunstancias de cada criatura.

Algunas necesitan ayuda en el aprendizaje; otras, en la comunicación, la regulación emocional, la autonomía, el procesamiento sensorial o las relaciones sociales. También puede ocurrir que no necesiten una terapia individual, sino un entorno que comprenda y acompañe mejor su manera de aprender y relacionarse.

Profesionales dentro del centro educativo

En el colegio o instituto pueden intervenir:

  • Tutoría y equipo docente: introducen adaptaciones, apoyos visuales, cambios en los tiempos, metodologías y formas de evaluación.
  • Orientación educativa: realiza la valoración psicopedagógica, identifica necesidades y propone medidas y apoyos.
  • Pedagogía Terapéutica —PT—: trabaja aprendizaje, lectoescritura, matemáticas, funciones ejecutivas y adaptación de materiales.
  • Audición y Lenguaje —AL—: interviene en comunicación, comprensión, expresión y sistemas alternativos o aumentativos de comunicación.
  • Auxiliares técnicos o profesionales de integración social: apoyan la autonomía, la regulación y la participación.
  • Fisioterapia educativa y servicios a la comunidad: intervienen cuando existen necesidades motrices, sociales o familiares específicas.

Profesionales que pueden intervenir dentro y fuera

Algunos perfiles pueden trabajar en coordinación con el centro y también prestar atención externa:

  • Psicopedagogía: dificultades de aprendizaje, organización, planificación y técnicas de estudio.
  • Psicología: bienestar emocional, ansiedad, autoestima, regulación, relaciones sociales y convivencia.
  • Logopedia: lenguaje, habla, comunicación, lectoescritura y sistemas aumentativos de comunicación.
  • Fisioterapia: movilidad, postura, coordinación y desarrollo motor.
  • Trabajo social y educación social: acceso a ayudas, recursos comunitarios, ocio inclusivo y participación social.

Profesionales principalmente externos

Fuera del centro pueden intervenir:

  • Psicología sanitaria o clínica y psicoterapia.
  • Neuropsicología.
  • Terapia ocupacional.
  • Logopedia clínica.
  • Atención temprana.
  • Pediatría y neuropediatría.
  • Psiquiatría infantil y adolescente.
  • Nutrición especializada, cuando existen problemas de alimentación o selectividad intensa.

Apoyos específicos para el TEA

El espectro del autismo es muy diverso. Según las necesidades de cada persona, pueden ser importantes la orientación, PT, AL, logopedia, psicología, terapia ocupacional, atención temprana, fisioterapia o los sistemas aumentativos y alternativos de comunicación.

Los apoyos deben favorecer la comunicación, la autonomía, el bienestar y la participación. También es necesario adaptar los entornos: anticipar los cambios, reducir la sobrecarga sensorial, respetar las diferentes formas de comunicación y prevenir el aislamiento y el acoso.

El objetivo no debería ser conseguir que la persona parezca menos autista, sino que pueda comprender su entorno, comunicarse, participar y vivir con bienestar.

Altas capacidades y apoyo emocional

Tener altas capacidades no significa poder desenvolverse sin ayuda en todas las áreas.

Este alumnado puede necesitar enriquecimiento curricular, profundización, flexibilización, acompañamiento en las relaciones sociales y atención a una posible doble excepcionalidad.

Las altas capacidades no requieren psicoterapia automáticamente. Sin embargo, puede ser necesaria cuando aparecen ansiedad, perfeccionismo incapacitante, miedo al error, aislamiento, acoso, baja autoestima, rechazo escolar o depresión.

También pueden coexistir con TDAH, TEA, dislexia u otras condiciones. En estos casos, las fortalezas pueden ocultar las dificultades y las dificultades pueden impedir que se reconozca el potencial.

No se trata de acumular terapias

Contar con muchos profesionales no garantiza una mejor atención. La coordinación entre familia, centro educativo y profesionales externos es fundamental para evitar objetivos contradictorios y la sobrecarga de la criatura.

La infancia neurodivergente también necesita jugar, descansar, relacionarse y disfrutar.

Un apoyo no es un privilegio. Es una forma de garantizar el acceso, la participación, el aprendizaje y la pertenencia.

Próximamente en NeuroLiébana

En las próximas semanas publicaremos una serie de artículos para explicar, de forma sencilla, qué hace cada profesional, cuándo puede resultar necesario, dónde desarrolla su trabajo y cómo puede coordinarse con las familias y los centros educativos.